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La reivindicatión del Marxismo en vísperas del nuevo milenio

Declaración do Objetivos del Comité Obrero Internacional:
La reivindicatión del Marxismo
en vísperas del nuevo milenio

En 1848, en vísperas de las gran revoluciones europeos, el prole-tariado entró en la escena mundial como fuerza independiente. ElManifiesto Comunista levantó la consigna, “proletarios de todos los países, ¡uníos!” Menos de 70 años después de la primera vez que el llamado fue levantado, obreros en rusia — el “cárcel de los pueblos” — se unieron para derrocar el viejo órden burgués y para estab-lecer la primera dictadura genuinamente proletaria.

Inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial, los trabajadores del mundo, inspirado por el accionar del proletariado ruso, se levantaron contra sus amos imperialistas. Guiados por la inspiración del Partido Bolchevique de V.I. Lenin, L.D. Trotsky y Y.M. Sverdlov, obreros con conciencia de clase se unieron para fundar la Internacional Comunista. Obreros desde suecia a senegal reunieron fuerzas alrededor de la bandera roja de la Revolución de Octubre.

Pero la ola de insurrecciones y revoluciones que siguieron la Primera Guerra Mundial en Europa occidental fueron derrotados, el capitalsimo pudo estabilizarse provisoriamente, aislando a la flamante Unión Soviética. El resultado fue el crecimiento de una burocracia parasítica y conservador, liderada por J.V. Stalin, en el Partido Bolchevique y en la Unión Soviética. Bajo el lema nacionalista y antimarxista de “socialismo en un solo país,” la burocracia abandonó la perspectiva de una revolución obrera internacional. Comenzando en China en 1926, y continuando hast el fin de la Unión Soviética en 1991, la burocracia stalinista fue el sepulterero de la revolución proletaria. La adoptación de la política del “frente popular” por el Comintern en 1935 subordinó los partido ya no comunistas al imperialismo y al “sus propios” burguesías. Las traiciones contra la revolución proletaria hechos por el stalinismo preparó el camino para la contrarrevolución capitalista.

Décadas de presión imperialista contra el aparato burocrático titubeante cominada con la contradicciones inherentes al stalinismo condujo al crecimiento y posterior victoria de un ala abiertamente contrarrevolucionario de la burocracia. Conducido por M.S. Gorbachev, este nuevo ala — guiado por un programa neo-Bukharinista (neo-Bukharinite) — procedió a desarmar décadas de conquistas surgidas de la Revolución de Octubre. Comenzando en 1989, una ola de contrarrevolución se desató contra los trabajadores de la URSS y de Europa oriental, que culminó en el ascenso de Boris Yeltsin y en la destrucción del primer estado obrero.

La destrucción de la URSS fue una derrota histórica mundial para la clase obrera internacional. La burguesía imperialista no pudo ocultar su satisfacción, para ellos el fin de la URSS significaba el “fin de la historia” y la “muerte del comunismo.” El imperialismo EE.UU. proclamó un “Nuevo Orden Mundial,” y mostró su significado con el masacre de más de 100.000 iraquíes en el Golfo Persico en 1991. La interminable campaña imperialista para lograr el desmembriamento del anterior República Federal Socialista de Yugoslavia es la expresión actual de la arrogancia ciega del imperialismo. Las contrarrevoluciones en los anteriores estados obreros abrieron un nuevo período del imperialismo, empujado por nuevos mercados y la exposión tecnológica.

Pero la luna de miel de los imperialistas no duró mucho. Los ocho años que siguieron la contrarrevolución en la URSS han sido escena para algunas de las más grandes batallas de clase de los últimos 50 años. Huelgas masivas y acciones obreras en australia, canadá, ecuador, francia, sudafrica, corea del sur y en otros países han sido claro señal de que la lucha de clases — un tesis central del método marxista — está vivo y goza de buena salúd. Revueltas campesinas en brasil, mejico y perú han unido a los pueblos en los países semicoloniales para luchar contra la intervención imperialista. En Rusia y los anteriores estados obreros, los trabajadores están lle-vando la lucha contra la contrarrevolución una vez más a las calles. La reciente victoria de los obreros de Yasnogorsk, Rusia, y los luchas huelgísticas continuadas en Samara, en Kazan y en otras ciudades en la anterior URSS dan esperanza al renacimiento de Marxismo y Bolchevismo en la tierra de la Revolución del octubre.

Hoy, el mensaje está claro: ¡el Comunismo no está muerto! ¡Vive en las luchas de la clase obrera internacional! Hoy, más de 150 años después del nacimiento del comunismo, la burguesía todavía es perseguido por su espectro. Los capitalistas han desatado una guerra propagandística multilateral contra el Marxismo. En Francia, la publicación del llamado Libro Negro del Comunismo que repugnantemente buscó igualar a los bolcheviques de Lenin con los Nazis señaló el principio de esta nueva “Guerra Fría.” En los EE.UU. la burguesía ha intentado poner un giro positivo sobre el macartismo y la histeria anticomunista de los años cuarenta. Pero todos los propagandistas burgueses no pueden cambiar la realidad. Lo que “se murió” en la URSS no era el comunismo, sino el stalinismo, la antítesis del marxismo y del leninismo. Al mismo tiempo, con los ataques continuados contra el nivel de vida de los obreros, la guerra imperialista y la explotación brutal, el capitalismo continúa produciendo a sus propios sepultureros, sobre todo aquéllos que pueden asimilar todas estas lecciones y acercarse al marxismo. Pero lo que es necesario hoy es el desarrollo de un partido marxista internacional de la clase obrera.

Es con esta comprensión que anunciamos la formación del Comité Obrero Internacional y declaramos nuestra intención de construir el partido internacional de la revolución socialista. El Grupo Marxista Obrero de Gran Bretaña, la Oposición Marxista de Finlandia, Grupo Marxista Obrero de los Estados Unidos, y el grupo “Crveni Kriticar” de Yugoslavia son los que fundan el Comité Obrero Internacional. La tarea orgánica central del Comité Obrero Internacional es agrupar el nucleo de cuadros para construir un partido marxista internacional de masas del proletariado.

La historia del movimiento marxista en los últimos 150 años ha demonstrado la necesidad por una dirección comunista proletaria internacional, y su lugar central en la lucha por la liberación de toda la humanidad. La traición histórica de la socialdemocracia internacional en agosto de 1914 condujo a la muerte y desmembración de centenares de miles de obreros a lo ancho de Europa. Los partidos del Segundo Internacional, bajo la presión de la burguesía y la pequeñoburguesía, desgastados por la influencia del parliamentarismo, el burocratismo y intelectualismo desclasado, tomaron el lado de “sus propias” burguesías, zambulléndose el Oeste en cuatro años de Guerra Mundial. La entrada del la socialdemocracia al orden burgués los llevó a la supresión brutal de las revoluciones proletarias emergentes que siguieron el fin de la Guerra, principalmente la Revolución de Noviembre Alemana de 1918-1919. Estos actos llevaron a obreros alrededor del mundo a meterse en las filas y en la dirección del emergiendo Tercer Internacional (comunista). En país tras país, obreros asieron la ola revolucionaria para unirse con sus hermanos y hermanas de clase de la rusia soviética y liberarse de las cadenas del capitalismo. Los primeros cuatro Congresos Mundiales del Internacional Comunista analizaron la situación internacional en vías de desarrollo y elaboraron el método marxista para la época del imperialismo.

Pero el reflujo en la lucha revolucionaria que llevó al ascenso de la burocracia stalinista tenía un efecto desastroso sobre el creciente Internacional Comunista. En la lucha contra el ascenso del burocratismo y el oportunismo en el Partido Comunista de la URSS, la Oposición Izquierda, conducido por L.D. Trotsky y otros, elaboró el método y la política del Bolchevismo de Lenin. El emergente movimiento bolchevique-leninista se convirtió en la continuidad del Bolchevismo y del antiguo Internacional Comunista. Era durante este tiempo que Trotsky generalizó y elaboró la teoría de la revolución permanente. Originalmente desarrollado por Marx en el periodo de las revueltas populares masivas en Europa, Trotsky delineó y desarrolló este principio correctamente para la época del imperialismo. La teoría de la revolución permanente fue confirmado notablemente por la Revolución de octubre de 1917 y por cada revolución y derrocamiento social desde entonces.

La Oposición Izquierda, y después la Oposición Izquierda Internacional, lucharon durante 10 años contra la degeneración del Internacional Comunista. Siguiendo a la derrota desastrosa del proletariado alemán a las manos de Hitler y sus Nazis, los Bolchevique-Leninistas comprendieron que el Internacional Comunista, nacido en el fuego de revolución proletaria, se había vuelto el instrumento grotesco de la burocracia de Kremlin. Dos años después, cuando el Comintern adoptó la política del “frente popular,” el Tercer Internacional se unió a las filas de la contrarrevolución y se hizo un ad-junto del orden burgués en los países capitalistas.

Cuando la clase obrera en España y Francia se levantó contra el dominio burgués, los partidos “comunistas oficiales” — a petición del Kremlin — traicionaron y estrangularon los movimientos revo-lucionarios incipientes y abrió la puerta a la dictadura y el fascismo. A través de sus alianzas con el imperialismo, los partidos stalinistas suprimieron los movimientos revolucionarios y las sabotearon las oportunidades revolucionarias en Europa y en Asia durante y des-pués de la Segunda Guerra Mundial. En los años siguientes, las políticas stalinistas de “frente popular” y “coexistencia pacífica” llevó a derrotas desastrosas alrededor del mundo, e incluso la eliminación física de más de 1 millón de comunistas en Indonesia en 1965 y el ascenso de Pinochet en Chile en 1973.

En contestación a la política internacional contrarrevolucionaria del Comintern, el movimiento bolchevique-leninista empezó el proceso de forjar un nuevo Internacional marxista. La fundación del Cuarto Internacional (Partido Mundial de la Revolución Socialista) en 1938 fue la culminación de una lucha de 15 años para salvar el marxismo después del stalinismo. Como el documento básico del Cuarto Internacional, La Agonía de Muerte del Capitalismo y las Tareas del Cuarto Internacional (el Programa de Transición), proclamó: “La Tercera Internacional ha emprendido el camino del reformismo cuando la crisis del capitalismo pone definitavmente la revolución proletaria a la orden del día. La actual política del Comintern en España y en China — la política de arrastrarse ante la burguesía ‘democrática’ y ‘nacional’ — demuestra que tampoco el Comintern es capaz de aprender nada más ni de cambiar. La burocracia, que se ha convertdido en una fuerza reaccionaria dentro de la URSS, no puede desempeñar un papel revolucionario en la arena mundial.”

Cuando la Segunda Guerra Mundial se acercaba, desde las filas del joven Cuarto Internacional surgió una dura pelea para permanecer a la vanguardia de la lucha por el socialismo. Los Bolchevique-Leninistas correctamente levantaron la consigna de la defensa incondicional de la URSS ante el ataque imperialista. Ellos dijeron que la única manera genuina de defender las conquistas de la Revolución del Octubre era luchar por la revolución política proletaria para expulsar la burocracia y devolver el control a los consejos obreros (soviets). Durante este tiempo, estalló una lucha entre los elementos proletarios y pequeñoburgueses en el Internacional. La corriente pequeñoburguesa, ejemplificado por Max Shachtman y James Burnham en el SWP (Socialist Workers Party, Partido Obrero Socialista en español) de los EE.UU., estaba listo para abandonar a la defensa de la URSS debido a las contradicciones agravantes del stalinismo. Su rechazo de la defensa de la Unión Soviética fue acompañado por un rechazo del método marxista — el materialismo dialéctico. El Comité Obrero Internacional está de pie junto a Trotsky — y, en la medida en que estaban de acuerdo, James P. Cannon, el fundador de los bolchevique-leninistas en los EE.UU. — en su lucha en defensa del Marxismo.

El comienzo de la Segunda Guerra Mundial cobró un precio muy alto entre las filas y la dirección de la Cuarta Internacional. La presión del imperialismo, la Socialdemocracia y del stalinismo pesaron pesadamente sobre el método marxista del joven internacional. Esto, en combinación con una pérdida de cuadros proletarios, condujo a las secciones y a los afiliados del Cuarto Internacional al pantano centrista. La tendencia hacia “bolchevismo nacional” que tenía el Cuarto Internacional tuvo consecuencias desastrosas a finales de la Guerra. Para 1945, el Cuarto Internacional había recaído en el centrismo. Las secciones del Internacional, agarrado por un método estéril y catastrofista de “guerras y revoluciones” se desorientó ante el crecimiento de los partidos “comunistas oficiales,” y el desarrollo de los estados obreros deformados en Europa Oriental y China.

Como las presiones de la sociedad burguesa son agobiantes, la lucha contra el revisionismo, centrism y ideología burguesa en las filas del movimiento marxista es una lucha constante. Desconectado de la clase obrera y impaciente frente a las perspectivas del desarrollo revolucionario del proletariado, el Cuarto Internacional del posguerra empezó a cortejar “vanguardias” no proletarios abiertamente. El método marxista que fue forjado a través de la lucha contra el stalinismo — Bolchevique-Leninismo — se subordinó al “Trotskismo” del CI de la postguerra. Empezando con el titoism en 1948, la internacional de la postguerra se empeño en un seguidismo cada vez más derechista. Este seguidismo empezó bajo la dirección de Michel Pablo y Ernest Mandel, y es conocido por el término “Pablismo.” Sin embargo, en el momento en que el pablismo tomó dirección del Cuarto Internacional, todas las corrientes en el CI apoyaron esta tendencia. Era sólo más tarde que los llamados “antipablistas” empezaron a emprender una lucha parcial contra el revisionismo abierto del pablismo.

El derrumbamiento político del Cuarto Internacional empezó cuando la Segunda Guerra Mundial entró en sus fases decesivas. El derrumbamiento organizacional de 1953 del Internacional era sólo la culminación de los 13 años anteriores de degeneración centrista. El fin político del Cuarto Internacional marcó el corte decisivo en la continuidad marxista. El partido marxista internacional de la clase obrera debe rehabilitarse y debe reivindicar el Bolchevique-Leninismo — “la única forma posible del marxismo para esta época” — y debe ser construido en base a sus mejores tradiciones.

Hoy, el “movimiento trotskista mundial” supuesto no lleva ninguna semejanza a sus orígenes bolchevique-leninista. Apenas pues stalinismo era una antítesis de bolchevismo (“un respuesta pequeñoburguesa al Revolución Octubre”), así que el “trotskistas” de hoy es una antítesis al bolchevique-leninistas. El “movimiento trotskista mundial” es relacionado Socialdemocracia antes de la Primera Guerra Mundial, con “trotskistas” estando parado en las caras opuestas de las barricadas en todos los acontecimientos importantes de la lucha de la clase. Esta es la razón por la cual es necesario comenzar de nuevo, con el cuadro y los recursos modestos en nuestra disposición, reconstruir las filas del movimiento marxista.

Declaraba el Programa de Transición de 1938: “La situación política mundial en su conjunto se caracteriza principalmente por la crisis histórica de la dirección del proletariado.” No sólo creemos que esta declaración retiene su plena validez, sino que ha sido comprobado una y otra vez por los acontecimientos históricos. Hoy, las diferentes corrientes que forman el movimiento obrero y socialista internacional han rechazado esta declaración fundamental en algún grado. En las huellas de las contrarrevoluciones que han barrido los anteriores estados obreros, una corriente inter-nacional después de otro ha juzgado la necesidad de construir una dirección clasista y bolchevique-leninista como “ultraizquierdista” “sectario” y incluso “obrerista.” Dicen que la situación mundial actual ha dejado a la clase obrera en una situación invariable para por lo menos el futuro cercano. Ellos creen que la clase obrera es incapaz del allá de más de avanzar del las elementales demandas económicas el democráticas de o, y que intentar del adelantar las luchas es “absurdo.” Finalmente, ellos creen que el periodo actual en que estamos — qué ellos grosera y erróneamente llaman “glo-balización” — ha diezmado la capacidad de luchar por el poder obrero. Nosotros estamos de acuerdo con Trotsky que, como escribió en Lecciones de Octubre: “Todas las sombras del oportunismo son, en el último análisis, reducible a una evaluación incorrecta de las fuerzas revolucionarias y la potencial del proletariado.”

El Grupo Marxista Obrero de Gran Bretaña (GMO) sólo fue formado recientemente por un grupo de jóvenes obreros en la ciudad de Leeds. Históricamente un centro para la lucha de la clase obrera, es más que una coincidencia que está ocurriendo el renacimiento del marxismo proletario aquí. En su desarrollo hacia el comunismo proletario, el GMO de Gran Bretaña ha rechazado decididamente la práctica común por parte de la izquierda pequeñoburguesa, la de orientarse hacia los estudiantes y intelectuales pequeñoburgueses, y ha puesto en cambio como su área primaria de trabajo la organización de obreros negros y asiáticos.

La Oposición Marxista de Finlandia (OM) nació de la lucha para reconstruir un movimiento marxista en la Liga Socialista, anteriormente conocido como la Juventud Comunista de Finlandia. El OM desarrolló como consecuencia de la guerra de la OTAN contra Yugoslavia y de la necesidad de defenderlo contra la campaña continuada del imperialismo. El OM opera actualmente como una tendencia marxista abierta en la Liga Socialista, con la meta de desarrollar un movimiento bolchevique-leninista.

El Grupo Marxista Obrero de los Estados Unidos (GMO) se formó inmediatamente después del derrumbamiento de La Voz Obrera (EE.UU.) y varios otras organizaciones “trotskistas.” El GMO de los EE.UU. empezó la llamada por la necesidad de reivindicar el marxismo a través de la construcción de organizaciones comunistas proletarias, la elaboración de teoría marxista para las condiciones de hoy y el rescate del método bolchevique-leninista de las cenizas del “movimiento trotskista mundial.” Sobre todo alrededor de la guerra contra Yugoslavia, a través de su trabajo teórico y práctico, el GMO pudo hacer contacto con los camaradas internacionales que se están uniendo para formar el COI juntos.

El grupo “Crveni Kriticar” de Yugoslavia (CK) surgió en medio de los asaltos Tomahawk de la OTAN contra Belgrado. El grupo CK era la única voz marxista que salía de Yugoslavia a medida que progresaba la guerra. Su meta en el próximo periodo es consolidar sus conquistas iniciales y empezar el proceso de “dar un punto de vista genuinamente marxista al proletariado de Yugoslavia a través del análisis socio-político de acontecimientos que tienen lugar en nuestro país.”

Al formar el Comité Obrero Internacional, declaramos nuestra intención de construir una organización bolchevique-leninista internacional en la tradición de L.D. Trotsky y sus co-pensadores. Como parte de esto, nos distinguimos de las tendencias centristas y contrarrevolucionarias en el movimiento obrero y socialista internacional — incluyendo aquéllos del “movimiento trotskista mundial.”

El Internacional Comunista de Lenin y el Cuarto Internacional de Trotsky lucharon a favor del método marxista, el programa del Bolchevismo, la joven República Soviética y la Revolución de Octubre. Leninismo-bolchevique no tiene nada que ver con el cómico, anti-proletario y — en momentos — acciones criminales de las organizaciones que forman parte del “movimiento trotskista mundial”. Sin tener en cuenta las enormes diferencias que existen entre estos grupos, todos comparten un método y cosmovisión en común que no tienen ninguna relación con el Marxismo. Por más que sean “pablistas,” “antipablistas,” “capitalistas de estado” o “trotskistas ortodoxos,” comparten las mismas capitulaciones a la ideología burguesa (pragmatismo, impresionismo, materialismo mecánico, etcétera).

En oposición de un esto, nosotros luchamos para construir un movimiento internacional bolchevique-leninista que representa las mejores tradiciones y programa, producto de los 150 años del movimiento marxista.

El Comité Obrero Internacional es una organización que se encuentra en las fases tempranas de su formación. Busca atraer a su estandarte los mejores elementos comunistas proletarios, para elaborar el método marxista para las condiciones de hoy, para educar y desarrollar a obreros como líderes y teóricos, y para construir partidos marxistas de la clase obrera, de masas, en cada país. Nuestra meta es la formación de un Internacional marxista de masas, basado en el programa del leninismo bolchevique, guiado por el método del materialismo dialéctico y estructurado en base al centralismo democrático.

El COI es guiado por el método y la tradición de Marx y Engels, de la Liga Comunista de Alemania, la Asociación Internacional de Trabajadores (Primero Internacional) y el programa desarrollado durante este periodo, mejor expresado en el Manifiesto Comunista. Representamos el legajo de Lenin en su lucha para construir el partido de combate marxista del proletariado, incluyendo el método expresado en trabajos como Qué Hacer? contra el economismo, seguidismo y el mensheviquismo. Defendemos como propio el legajo del Partido Bolchevique de Lenin que condujo la primera revolución proletaria exitosa, incluyendo los trabajos políticos más importantes de este periodo como Estado y Revolución, y Las Tareas del Proletariado en la Revolución Actual.

El COI adhiere al método esbozado en las tesis, resoluciones y manifiestos de los primeros cuatro Congresos Mundiales del Tercer Internacional Comunista. Reivindicamos como propias la historia y la lucha de la Oposición Izquierda soviética e Internacional de Trotsky, la Liga de Comunistas-internacionalistas (también conocido como la Liga Comunista Internacional) y el Cuarto Internacional temprano (Partido Mundial de Revolución Socialista) en base a trabajos como La Revolución Traicionada, En Defensa del Marxismo y el Programa de Transición.

El Comité Obrero Internacional adopta los Principios Básicos del Grupo Marxista Obrero de los EE.UU. como propio, como una expresión de principios marxistas desarrollados para las condiciones de hoy, y aceptamos como propio las declaraciones de relaciones fraternales entre las organizaciones que se han unido para formar el COI.

Del las cenizas del pasado, y en la víspera de nuevas batallas de la clase en el próximo milenio, declaramos abiertamente y orgullosamente que nosotros reivindicamos el marxismo para la clase obrera internacional. En la medida en que avance el COI, nos acercamos al día en que el proletariado internacionales avance más allá de los escombros del capitalismo hacia la hermandad universal de obreros. Declaramos que el comunismo de Marx, Engels, Lenin y Trotsky no está muerto. ¡El comunismo vive! Vive en cada lucha de la clase obrera, de las fábricas de Rusia a las ciudades de Argentina — de las calles de Detroit a los puentes de Belgrado. ¡Declaramos: proletarios de todos los países, uníos! No tienen nada que perder más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.

©marxistworker.org

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